El conocimiento es la relación que existe entre el sujeto y objeto a través de una operación cognoscitiva representada en imágenes o ideas, transformadas en pensamientos donde éstas se pueden percibir de dos maneras: a) en la retención (memoria) y b) el razonamiento (analizando y aplicando la información obtenida).

Asimismo se desprende que dicho conocimiento se puede obtener de tres formas:

a)      Subjetivo o intuitivo: como una aprehensión inmediata tanto del objeto como de sus facultades mediante los sentidos.

b)      Objetivo o discursivo: se visualiza en una corriente materialista, donde la información pueda ser visible y permita una medición “racional de la información adquirida”.

c)      Dialéctico: manifestado en una combinación de la adquisición del conocimiento subjetivo en un proceso recíproco.

Dicho conocimiento se maneja y aplica en distintos niveles, dentro de los que se pueden mencionar los siguientes:

a)      Vulgar: información o conocimiento adquirido cotidianamente, sin buscar la causa u origen.

b)      Empírico: transmisión del conocimiento de generación en generación en un proceso metodológico que busca una comprobación para darle validez a un sustento que tiene como fin una utilidad práctica.

c)      Filosófico: conocimiento aplicable a problemas fundamentales a través de soluciones que pueden verse tocados por el subjetivismo y la calificación de valores.

Por tanto el conocimiento será la interrelación del razonamiento que efectúa el sujeto con el objeto de estudio y obtiene como resultado las ideas, pensamientos o conclusiones que se buscará validar en la mayoría de los casos.

De todo lo anterior, se puede sostener que dicho conocimiento siempre tendrá un punto subjetivista, toda vez que la percepción que se tenga del objeto después de un análisis es personal.