Las operaciones mentales constan de tres formas básicas del pensamiento: a) Concepto, b) proposición y c) razonamiento. Estas mismas se pueden trasformar al momento de su expresión en: a) término, b) enunciado y c) argumento.

El término se puede traducir para su función específica en signos, símbolos, palabras, entre otros. Existen tres tipos de términos:

* Unívoco: tienen el mismo significado siempre, no importa el contexto que se emplee.

* Equívoco: poseen dos o más significados de acuerdo al contexto donde se encuentren.

* Análogo: los términos gramaticalmente son iguales pero sus significados son distintos.

Los términos a su vez otorgan significados y designan la extensión y comprensión de los conceptos.

Por otro lado, la proposición como segunda forma básica del pensamiento es la más importante, en virtud de que es indispensable para que tanto el concepto como el razonamiento tengan sentido; el concepto sólo adquiere sentido cuando se acompaña de una proposición y el razonamiento tiene a su vez como finalidad, la formulación de una proposición concreta, llamada conclusión.

Lo anterior, nos conduce a las funciones del lenguaje: a) informativa (comunica), b) expresiva (pronuncia emociones y actitudes) y c) directiva (estimula una conducta).          Por lo tanto se puede sostener que la proposición desde un enfoque tradicional otorga pertenencia a una clase.

Ahora bien, llegamos a la conclusión del tema que nos ocupa y de lo anterior se deduce que, el razonamiento es aquella relación de dos o más conceptos encadenados a varias proposiciones apoyadas entre sí.

Donde el argumento será su expresión, dando de alguna u otra manera una justificación a loa conceptos y un manejo lógico a su relación.

Existen diversas clases de razonamiento, entre las cuales se destacan:

  • Ciertos y probables: atendiendo a la conclusión que contenga el conocimiento.
  • Simples: sólo da cabida a una conclusión.
  • Compuestos: existen dos o más conclusiones en conjunto con un grupo de premisas.
  • Deductivos: es indispensable la presencia de premisas que permitan la derivación del pensamiento.
  • Inductivos: las premisas derivan de observaciones o experiencias y concluyen en una generalización de conocimiento.
  • Análogos: parte de la similitud en los objetos y al encontrar una característica diferente en alguna de las premisas se infiere que la otra posee la misma propiedad.
  • Transductivos: posee una doble característica, la primera es que tanto las premisas como su conclusión es universal y dicho paso se traduce e en una relación transitiva.