Partiendo de que las presunciones legales son enunciados normativos inferidos en reglas de inducción, bien, ya sea por la experiencia social o de los propios enunciados normativos, mismos que guardan estrecha relación con la constitucionalización de situaciones jurídicas, bajo argumentos basados en hechos.

 

Con lo anterior trataremos de explicar y analizar la presunción llevada a la práctica, desde el punto de la inferencia probatoria. Es por ello que al medir la fuerza de los argumentos se debe analizar todas las características del caso concreto, toda vez que aquí iniciara la explicación y sostenimiento de la probabilidad como cuantificador.

 

Primero se parte de los antecedentes del caso, cada una de las características o hechos descritos son de suma importancia, ya que, al contraponerlo con el respaldo como máxima de la experiencia y aterrizada en una garantía, es decir, en una norma que por ende infiere la existencia de un derecho resguardado que se puede hacer valer según el sentido de la norme y de las condiciones del caso.

 

Es por ello que partimos del contraste entre los hechos probados y los hechos a probar, los primeros son evidentes y en su caso validados por una autoridad o institución que nos brinde la certeza de que son verdad y por ende recaen en la notoriedad; una vez admitidos y aprobados los hechos, damos paso a la refutación donde se tiene una probabilidad escasa y es por ello que debemos comprobar los enunciados descriptivos, que nos dan oportunidad para presentar pruebas en contrario.

 

Por tanto se concluye que, la inferencia probatoria tendrá su sostén en la fuerza que posean los argumentos, mientras se encuentre mayor fundamento mayor será la probabilidad de ganar esa refutación a través de las pruebas en contrario.