La interpretación es el acto que nos permite comunicar y comprender entre otras cosas, proposiciones, hechos, fenómenos jurídicos, etc, con el fin primordial de llegar independientemente del conocimiento, a la veracidad de los argumentos planteados o pugnas materializadas.

 

Esta figura se diversifica en el ámbito jurídico porque en la mayoría de los casos nos vemos rodeados de problemas de ambigüedad y vaguedad lingüística, antinomias y texturas abiertas, que amplían la comprensión sostenida en un principio por el autor de la misma.

 

Los criterios de interpretación jurídica son:

 

*Interpretación Gramatical. También llamada literal o a la letra de la Ley, debe ajustarse la interpretación al texto legal, mismo que presupone ser claro y por ende no da lugar a la vaguedad. Dentro de este criterio encontramos dos tipos de argumentos el semántico y a contrario.

 

*Interpretación Lógica. Entre las que son aplicables por analogía, mayoría de razón y/o a contrario sensu.

 

*Interpretación Sistemática. Contexto normativo donde se ubica a la norma dentro del sistema, fijándose en sentido estricto.

 

*Interpretación Funcional. Materializando la voluntad del legislador a través de los valores inmersos en la norma. Dentro de esta interpretación los argumentos se pueden presentar desde diversos puntos, tales como: teleológico, lógico, sistemático, histórico, empírico, sociológico o pragmático.